sábado, 30 de julio de 2011 | By: Luismi

Día 9. Santa Fe NM - Durango CO.

Si ayer tuvimos la gran sorpresa de Santa Fe como lugar especial diferente a todo lo visto hasta ahora, hoy ha sido el trayecto y sus espectaculares parajes lo que nos ha entusiasmado.

Hemos salido de Santa Fe por la mañana en dirección a Taos. Todavía dentro de los límites de la ciudad hemos hecho la casi obligatoria parada de repostaje. No es que cada día Logan se beba un depósito, es que estamos siendo muy precavidos en ese sentido para no arriesgarnos a no encontrar una gasolinera cuando más lo necesitemos. Allí mismo hemos tenido el primer encuentro del día con lugareños. Un hombre de puros rasgos indios centroamericanos se nos ha acercado y tras unos fallidos intentos de comunicación en inglés ha recurrido a "su español" diciendo: "se me ha chingado el starter, ¿puedes ayudarme?". Joti le ha ayudado y se ha ganado lo que siempre busca: una foto con él.


El paisaje ha cambiado rápidamente y la carretera se ha hundido en un valle serpenteando paralela al río Grande. El agua estaba fresquita y yo personalmente me he quedado con las ganas de imitar a los que bajaban el río en balsa.



Este trayecto hasta Taos ha sido increible y ha supuesto un cambio radical a las infinitas llanuras que nos han acompañado hasta ahora. Taos también es un lugar bonito, al estilo de Santa Fe, con casas de adobe y urbanismo a escala europea, nada de calles con 4 carriles y manzanas de escuadra y cartabón como acostumbran en el resto de EEUU. Taos tiene las casas habitadas más antiguas de EEUU. Hemos comido realmente bien y a buen precio en Taos, recetas que Susana clonará gracias a su memoria gastronómico-fotográfica.


Es curioso cómo se ameniza la espera de la comida pedida cuando hay wifi en el local. Estábamos los tres con nuestro teléfono móvil sin hablarnos y concentrados en sus pantallas. También es curioso el detestable sistema de propinas habitual en EEUU.


INCISO SOBRE LAS PROPINAS. Parece ser que el sueldo de camarero es muy bajo y depende en gran medida de las propinas y, claro, son amables en exceso, preguntándote cada 3 minutos si todo va bien. También se dan situaciones absurdas. Por ejemplo, la propina suele ser un porcentaje de la factura total, entre un 10% y un 20% es lo habitual. Por tanto, cuesta más la propina al pedir un plato de gambas que al pedir un plato de patatas fritas pero el trabajo del camarero ha sido el mismo: traer un plato a la mesa. Otra situación absurda es que la factura ya incluya un 20% en concepto de servicio. Pero, ¿y si no estoy satisfecho con el servicio? ¿Propina obligatoria entonces? Es absurdo. Si el sueldo fuera digno no sería necesario el concepto de propina. FIN DEL INCISO.

Lamentablemente, durante nuestra comida se ha gestado una gran tormenta y nos ha estropeado la visita al puente Gorge, sobre el río Grande. Unas vistas espectaculares que tendremos que ver en Internet porque no nos atrevíamos a bajar del coche viendo caer rayos a nuestro alrededor.

40 minutos de espera para ver el puente y nos fuimos sin verlo. Tormentas made in USA.

Tras esperar 40 minutos y ver que la tormenta no amainaba, hemos decidido continuar nuestro camino y, por suerte, el cielo clareaba en la dirección que viajábamos. A las pocas millas, atravesando un pueblo nos hemos encontrado un control de alcoholemia, por suspuesto, como les gusta a los americanos: a lo grande. Muchas luces, muchos conos, varios agentes y cuando nos paran se presenta el teniente Martínez. A los 20 segundos ya estábamos hablando en español y bromenado con él por su ficticio parentesco con Joti. Evidentemente, no hemos querido tentar a la suerte y no hemos intentado una foto con él.

El trayecto a continuación, ya sin lluvia, ha sido espectacular a través de un bosque nacional cuyo nombre no recuerdo ahora mismo pero que está entre Santa Fe y Durango.




A pesar del disfrute al volante, una parada para estirar las piernas y cambiar de conductor es necesaria conforme pasan las horas. Qué mala suerte hemos tenido que hemos parado justo delante de un motel a las afueras de Pagosa Springs con clientes desequilibrados. Primero se ha acercado un tipejo que ha mirado nuestra matrícula de California y se ha puesto a hacer comentarios que no hemos entendido. Como no hacía caso a lo que nosotros le decíamos no sabíamos qué pensar: o bien estaba de buen rollo o bien se estaba quedando con nosotros. Se ha ido y hemos seguido estirando y comiendo algo de tarta. Susana empezado a posar para una foto junto al coche cuando, de repente, hemos empezado a oir gritos e insultos dirigidos a nosotros. Nos daba la impresión de que querían que nos fuéramos de la entrada a ese motel pero no entendíamos por qué estaba tan agresivo el tipo que venía hacia nosotros. La confusión ha sido máxima y me he dirigido a su encuentro para intentar aclarar qué es lo que le molestaba. Nos hemos quedado alucinados cuando a su lista de insultos ha añadido un empujón que me he llevado yo. En menos de 10 segundos estábamos subidos al coche y reanudando nuestra marcha. Horas después seguimos sin entender qué cable se le ha cruzado al tipo ese. Nuestra primera decepción del viaje. Ha oscurecido un poco el gran día que llevábamos.

La confusión ha pasado a un segundo plano cuando más adelante, en carretera, nos hemos encontrado con carteles luminosos que indicaban "Wildlife detected" ("Animales salvajes detectados"). Y a unos metros unos ciervos atravesando la calzada. Hemos tenido que frenar la marcha para no hacerle daño a Logan.

Al poco tiempo hemos llegado a Durango. Nos hemos instalado en la habitación reservada y hemos salido a tomar algo como buen viernes por la noche que era. En la calle principal de Durango hemos encontrado muchas curiosidades. Hemos visto un escaparate con un Monopoly de John Wayne y algún local decorado al estilo de un Saloon de película del oeste, con camareras disfrazadas incluidas.


Al final hemos entrado en otro bar-discoteca atraídos por la música en directo. Desafortunadamente, el country es un estilo de música que no nos termina de entrar bien por los oídos pero nos hemos divertido. Había mucho que observar: todos y todas visten con pantalón vaquero, la mayoría de chicos con sombrero y botas de vaquero también, muchas parejas saben bailar country con mucha soltura y la pista de baile era un espectáculo. Por supuesto, hemos encontrado al personaje de turno con el que hacernos una foto para la colección...


Bueno, eso ha sido todo por hoy. Gracias por seguir nuestras aventuras. Me despido con preguntas que encontrarán respuesta en el próximo artículo:
  • ¿Qué nos dejará boquiabiertos por su espectacular belleza?
  • ¿Con qué secta estamos intentando minimizar el contacto?
  • ¿Seguiremos sin dar respuesta a la pregunta de ayer sobre Kirk Cameron?
Luismi.
viernes, 29 de julio de 2011 | By: Susana

Día 8. Amarillo TX - Santa Fe NM.

Hola, ¿qué tal chavales?

Esto se va pareciendo ya a una gira de rock n' roll, un día tocamos en Oklahoma, el siguiente en Kansas, al otro en Texas, Nuevo México, Colorado... y así sucesivamente, una gira de 25 días que nos llevará por 11 estados, y en todos nuestros eventos sentimos la necesidad de agradar a nuestros fans, por cierto, Metallica nos telonea.

Hoy nos dirigimos con destino a Santa Fe, NM. Primera parada, los Cadillacs graffiteros de Amarillo. Realmente son como os los imagináis, Cadillacs empotraos contra la tierra y el culo levantao, podéis hacer fotos en plan Loquillo solitario, cómo no, hemos contribuido a este arte añadiendo nuestras firmas, si no os gustan nuestras fotos también podéis poner Cadillacs Amarillo en el Google y ver imágenes, da igual el sistema operativo que utilicéis, a mí personalmente me gusta el de Windows, aunque el Linux no está nada mal.



Y seguimos con la ruta llegando al punto medio de la Ruta 66, se encuentra en Adrian, Texas, a nosotros personalmente no nos la meten doblá y creemos que hay más millas hasta Los Angeles, si cogéis un mapa normal y corriente que utilizábamos en la escuela veréis que hasta L.A. hay un par de centímetros más. Aquí poca cosa, fotito para demostrar nuestra estancia y poco más.


Yiiiiiiiiiiija! Llegamos a Nuevo México, España, perdón EEUU, pero podría formar parte del sur peninsular con sus lagartijas y secarrales. Tierra del actor Val Kilmer y lugar de retiro de Jim Morrison para descansar e ir al gimnasio, Nuevo México huele a peyote, nunca lo he olido pero fijo que huele así.

Esta foto la hicimos en el restaurante nuevo mexicano donde comimos, mantuvimos una interesante conversación con dos chicos muy simpáticos a los que les dimos nuestra dirección del blog, así que esperamos sus comentarios.

Lo primero que observamos es la cantidad de pueblos y casas abandonadas que hay a ambos lados de la carretera, pero particularmente nos llamó la atención uno, Cuervo, con un cartel en el que se anunciaba su venta por internet. Paramos el coche y comenzamos a investigar como si de los cazafantasmas se tratase. Luismi se pidió el chiquitico ese de las gafas que hacía tambien la de Cariño, he encogido a los niños. Adentrándote en el poblado podías escuchar todo tipo de ruidos, bebes llorando, señoras mayores con moño levitando y un largo etc. No sé si era por el olor a peyote pero esa visita al pueblo fue algo que no olvidará jamás el trio. Como gente respetuosa que somos llamábamos antes de entrar, si no respondían nos dábamos por invitados. En las casas encontramos cosas curiosas como cuentos para niños o sofás de nueva tendencia descatalogados ya. En la iglesia, lo más curioso, velas, una imagen, flores y en la puerta una horca, como no, nos piramos de allí.





Y llegamos a Santa Fe, capital de Nuevo México, la primera capital estadounidense cuando se declararon los estados. ¿Qué podemos decir de Santa Fe? La describiré en pocas palabras, es como si a Marina D'or ciudad de vacaciones le eliminaras los rascacielos y le compraras algo de encanto, pues eso, como el encanto no se puede comprar Santa Fe nació con ello. Una visita por el pueblo con actuación country incluida en la plaza central sirvió para observar lo acogedora que es. Por cierto, vimos a un chico con la camiseta del Sporting de Gijón con el nombre de David Villa, le preguntamos y era americano pero vivió en Asturias unos años.



Y yo creo que ya está por hoy, estoy cansado y no tengo más ganas de escribir pero antes os propongo unas cosillas...

COSILLA 1: vamos a comprar un regalo especial y lo entregaremos a nuestro lector o lectora más fiel y participativo, es decir, al que acumule más comentarios al final de la ruta, contando como máximo uno al día. Cifu, uno al día, que ya estás pensando en amañarlo con una lluvia de comentarios en el último artículo, pillastre. En caso de empate, más emoción todavía, ya decidiremos.

COSILLA 2: sin ánimo de lucro, tiramos la casa por la ventana y os ofrecemos en subasta tres artículos personalizados de máximo interés para cualquiera y un valor sentimental incalculable. Susana ofrece un solo calcetín usado cuya pareja le abandonó, ya lavado, en Nuevo México; Joti una camiseta de tirantes sudada en Texas, firmada y sin lavar; Luismi ofrece los calzoncillos del cacheo policial en el aeropuerto de Chicago, toda una oportunidad. Esperamos vuestras pujas en los comentarios de este artículo. Sed generosos que la recaudación irá destinada a Peyote sin Fronteras.

Y ahora os dejo con un... ¡¡chan chan chan!!... preguntas que serán resueltas en el siguiente artículo:
  • ¿Cómo fuimos tratados por la policía en un control de alcoholemia?
  • ¿Quién de nosotros fue levemente agredido en una pequeña trifulca de 13 segundos por el típico paleto norteamericano de camisa de cuadros y barba?
  • ¿Seguirá Logan, nuestro coche, sin un rasguño?
  • ¿Qué nuevo telefilme está rodando Kirk Cameron?
Todo esto y más próximamente.

Jota.
jueves, 28 de julio de 2011 | By: Susana

Día 7. Tulsa OK - Amarillo TX.


Hola, hoy nos hemos levantado en el decrépito y decadente Motel 6 (la cadena motelera más barata del país: había que probarlo), hemos comprobado que estábamos los tres, que teníamos todas las extremidades, todos los órganos y lo más importante: Logan estaba de una sola pieza.
Hemos puesto rumbo a Chandler, un pueblecito donde el simpático Jerry McClanahan, escritor de la guía "EZ 66 Guide for travelers" tiene una galería de arte. Hemos parado en la puerta de su casa y ha salido a saludarnos y abrirnos la galería, que es como una caseta de aperos llena de cuadros hechos por él. En un despiste nos ha firmado y dedicado la guía, vaya, si supiera que es de la biblioteca... ahora tengo el dilema de si debería reponerla y quedarme yo ésta o dejarla como patrimonio revalorizado para Murcia, quién sabe cuántas firmas más puede acumular...


Después hemos tomado un buen desayuno en una cafetería del pueblo: Country's Kitchen.

Siguiente destino: Clinton, donde hemos visitado un museo de la ruta 66 (de pago), es una recopilación de objetos kitsch con decorados para hacerte todas las fotos que se te ocurran: réplica de un bar, de un taller, de una "fregoneta" hippy, la ansiada y auténtica jukebox Wurlitzer: cada uno de nosotros encontró su espacio. Más adelante, en Elk City hay otro museo parecido también de pago, pero sólo lo hemos visto por fuera. Tenía una reproducción de un pueblo del oeste a lo parque temático pero sin atracciones, es decir, como el Mini Hollywood de Almería.



Voy a hacer un inciso para explicar la sensación de conducir por estas tierras. En primer lugar, combinar las marchas automáticas con la velocidad de crucero hace que conducir sea como un videojuego de carreras. Hay que decir que Logan hace mucho: no nos deja que tengamos sensación de peligro ni de velocidad, nos pone buena música (menos cuando le da por el country), nos va poniendo camiones chulísimos por el camino, algunos hasta nos adelantan "a pijo sacao", a veces también nos pone trenes larguísimos para que nos quedemos mirándolos y escuchando sus largas pitadas pero cuando Logan se quita la capota... ya no os digo nada: la sensación de libertad es maravillosa y el calor cuando pillas un semáforo insoportable. Creo que por todo lo anterior, Logan está siendo el protagonista de más fotos que nosotros. Tampoco tiene nada que ver conducir por autopistas que por la auténtica carretera madre; es mucho más agradable conducir por nuestra querida ruta 66, incluso cuando no hay nada, la sensación de aislamiento en medio de ninguna parte es genial.

Seguimos nuestro camino y Luismi nos sugiere que paremos en Sayre para ver el mural del Route 66 Bar, paramos y vemos que no es gran cosa, hacemos la foto de rigor pero oímos unas risas, parece que vienen de dentro, aunque parecía abandonado, decidimos entrar y ¡sorpresa! Hay gente, billares y buen ambiente motero. La experiencia de entrar en cada bar es única pero siempre nos preguntan que de dónde somos, debemos de tener una cara de guiris impresionantes pero es que ellos... el que más habló con nosotros era un motero clavao al cantante de Metallica (según Jota), a Billy Corgan (según Luismi) y Axl Rose (según Susana), vamos unos tres buenos piezas. Le preguntamos que dónde tenía la moto y nos dijo que ahora en verano no le gustaba sudar y oler mal, que era como tener un secador en la cara, jejeje. El tío estaba alucinado de que estuviéramos allí, en un pueblo perdido de Oklahoma, nos recomendó que paráramos en Shamrock, donde había algo relacionado con la película Cars. Nos dio pena irnos tan pronto del bar, seguro que si nos hubiéramos quedado un rato más hubiéramos jugado a los dados para ver quién pagaba la siguiente ronda.



Seguimos hacia Texola, el último pueblo de Oklahoma justo antes de entrar a Texas. Es un pueblo abandonado donde puedes entrar en las casas y se ven hasta las cocinas antiguas, da un miedo… pero es muy morboso lo de curiosear dentro de las casas, yo vi una manta hecha de patchwork superchula pero me dio asco cogerla. En las tiendas de antigüedades de por aquí te cobran un pastón por ellas, claro que el concepto de antiguo de aquí no tiene nada que ver con el concepto europeo: aquí una antigüedad es lo que te regalaban con los cereales en los años 60, he llegado a ver hasta botes de Pringles.




Hemos cruzado Texas, y tal y como nos aconsejó el motero “desmotado”, paramos en Shamrock y ahí lo tenemos: un edificio Art Decó que seguro que os recuerda a la peli Cars. Ésta se la dedicamos a todos los hijos, nietos y sobrinos de los que nos leen, especialmente a los nietos de Santiago ;-)

En Texas empezamos a ver otro paisaje, menos bosques y con cartelitos con forma del estado de Texas por todas partes, hay carteles que dicen: “Don’t mess with Texas”, habrá que investigar qué connotaciones tiene lo de “mess”, puede que sean como los leperos en España y con esto no me quiero meter ni con los tejanos ni con los leperos.

Poco después quisimos curiosear algo en Jericho, sólo por si se parecía al pueblo de la serie de mismo nombre, pero lo único que conseguimos ver fue un cartel que indicaba el cementerio, la única forma de acceder al pueblo era por un camino de chinarro, muy desolador a la par que inquietante ¿qué habría allí?

Más adelante vimos una cruz gigantesca cerca de Groom, una cosa bestial, aquí es así, todo es gigante en Texas. No dejo de sorprenderme con la cantidad de mensajes religiosos que hay por todas partes, miles de iglesias de todo tipo de sectas, en los campos ponen carteles con versículos de la biblia, carteles publicitarios de iglesias. Un mensaje que leí en el museo describe muy bien los dos dioses de aquí, es decir, Dios y Dinero: “In god we trust, all others pay cash”, yo lo entiendo como: confiamos en dios, el resto paga en metálico.

Luego paramos en un sitio muy peculiar, la versión cutre del Cadillac Ranch es Bug Ranch, nos flipamos mucho con las fotos, si esto nos ha gustado no imaginamos cómo será Cadillac Ranch.

De camino a Amarillo, vamos disfrutando de la carretera solitaria, de Logan descapotado, el cielo en estas llanuras se ve diferente, todo parece un decorado. Sólo se puede mejorar cantando al unísono y a capela la mítica canción “fritos, fritos, fritos, fritos de maíz, el sabor auténtico de puro maíz”.

Por último llegamos al Big Texan Steak Ranch, un sitio típicamente tejano, el motel con las colchas de estampado de vaca, muy rústico. Nos bañamos en la piscina con forma del estado de Texas y nos vamos al restaurante a mover el bigote, hemos estado todo el día sin comer para llegar con hambre y nos ponemos las botas. El restaurante se caracteriza por ser muy turísitico un pelín hortera y porque ofrece una pellorza de carne de 2kg a quien sea capaz de zampársela en una hora. Allí había gente intentándolo, yo no lo hice por miedo al GGG (ver la historia del desayuno en la entrada 3 del blog). Muchos turistas australianos por aquí.

Terminamos el día haciendo la primera colada, así que, a partir de ahora nos veréis con toda la ropa arrugada, ¡qué se le va a hacer!

¿Qué nos deparará mañana? ¿Nos gustará Cadillac Ranch? La respuesta en la próxima entrada del blog.

Susana.
miércoles, 27 de julio de 2011 | By: Luismi

Día 6. Lebanon MO - Tulsa OK.

Apuesto a que los tres hemos tenido a Ramona como primer pensamiento cuando nos hemos despertado. La impresión que nos dejó anoche nos ha llevado a su oficina esta mañana con extrema precaución ya que pensábamos que, una vez despierta y con las pilas recargadas, podría crecer de tamaño y engullirnos a los tres de un solo bocado.

Nada más lejos de nuestras expectativas, Ramona nos ha recibido con una encantadora sonrisa y unas enormes ganas de conversación. Nos ha invitado a café, gastado bromas, contado anécdotas, hecho fotos, abrazado, besado y entregado su email. Joti la ha conquistado cantándole el tema "Ramona, te quiero" y la conexión ha tomado ya tintes románticos. Creo que Ramona va a ser uno de los mejores recuerdos del viaje.


El viaje nos ha llevado hoy por un sin fin de recónditos a la vez que entrañables rincones. En algunos casos ni siquiera sabíamos de su existencia a pesar de la concienzuda preparación de Susana previa al viaje. Por ejemplo, ruteando por la 66 a 40º de temperatura nos ha llamado la atención la fachada de lo que parecía una tienda en mitad de lo que aquí llamaríamos conato de aldea.

Coche aparcado, cámaras en mano y visión en modo "curiosear". El exterior parecía una antigua ferretería abandonada y al entrar hemos sentido que penetrábamos en el santuario de un afectado por el síndrome de Diógenes. El propietario, de avanzada edad, nos lo puso muy fácil porque sólo nos hacía una pregunta cada 5 anécdotas que él contaba. Y está tan chiflado que una risa era suficiente para interactuar con él. Un tipo realmente curioso.


Algo que sí teníamos previsto es la visita a otra estación de servicio con solera en nuestra etapa de hoy. El encargado no estaba pero sí su hija, Jeanette, que nos ha hecho un tour guiado, nos ha invitado a bebida y nos ha dado mucha información de la zona.


De sus indicaciones, la más interesante ha sido un bar de carretera auténtico como pocos. ¡Qué gente tan abierta! Nada más entrar ya estábamos iniciando una conversación con los lugareños presentes. Sus preguntas habituales son: ¿De dónde sois? ¿Y qué hacéis tan lejos de vuestra casa? ¿A qué os dedicáis? ¿Cómo es posible que seáis profesores tan jóvenes? Y de ahí lo que surja. Una pareja de mediana edad que jugaba al billar nos ha invitado a una ronda. Tanto la camarera como los clientes estaban muy pendientes de que tuviéramos una agradable estancia en el bar. Inevitable comparación con lo que tenemos en España, donde nuestra reacción ante un forastero probablemente sería mirar de reojo y cuchichear con el de al lado.


Cerca de Joplin, muy muy cerca de la frontera entre 4 estados, vivieron Bonnie y Clyde siempre bajo la protección de las fronteras, que les evitaba ser capturados por delitos cometidos en diferentes estados. Nos hemos fotografiado en la puerta de la casa, encontrada con cierta dificultad, y hemos puesto rumbo a Kansas. A los pocos minutos hemos sido testigos de los daños causados por un huracán reciente en Joplin. Realmente sorprendente ver zonas totalmente arrasadas (la mayoría sigue haciendo casas de madera) junto a zonas intactas. Estas catástrofes dejan un rastro tan desolador como aleatorio.

Hemos recuperado el humor cuando hemos llegado a Galena, Kansas, pueblo que tiene el honor de ser la mayor inspiración a la película de animación Cars. Parece ser que este pueblo se está recuperando de su depresión gracias a la iniciativa de 4 mujeres que están trabajando duro para recuperar su popularidad. Allí vimos 2 de los vehículos que aparecen en la película y algunos parecidos más con los escenarios.


Grúa de la película Cars. Foto dedicada a mis sobrinos Fran e Isabel.

El tramo de Ruta 66 por Kansas es muy breve y en muy pocas millas hemos entrado en Oklahoma en dirección Tulsa. No hemos contemplado nada de interés, parece una ciudad algo insulsa. La cena y la cerveza posterior en un bar céntrico sí que ha sido bastante agradable. Nuestra conversación ha girado en torno al episodio de Friends en que Chaendler es destinado a Tulsa por trabajo. Nada que ver con Chicago, por supuesto.

Luismi.
martes, 26 de julio de 2011 | By: Luismi

Día 5. Springfield IL - Lebanon MO.

¡Hola, qué tal chavales!

Ayer se obvió un asuntillo realmente sin importancia: Luismi y yo nos trincamos unas birras en la habitación mientras Susana dormía y terminamos hablando de dos temas fundamentales en la vida cotidiana del ser humano: la conspiración gubernamental frente a la existencia de vida extraterrestre (estuvimos analizando un video por youtube) y las distintas dimensiones espacio-temporales y si sería posible viajar o no al pasado teniendo en cuenta que la misma molécula no podría ocupar dos lugares diferentes a la vez. ¿Vosotros qué pensáis? La respuesta mandadla a Susana que a mí me han cortao la línea del móvil.

Esto hizo que nos levantáramos un poco más tarde de lo normal, provocando posteriormente un cierto enfadillo de Susana. Después de acicalarnos nos pusimos en marcha, siendo nuestra primera parada Arthur. Para ello teníamos que retroceder, no en el tiempo, sino en el espacio. Pero antes una paradita en el Cozy Dog, obligatorio para todo rutero 66, es típico de allí meterse en la panza salchichas rebozadas con una nikeleza suprema de rico maíz, a mí me recordó a los caballitos de toda la vida.


Arthur es conocido por ser lugar de residencia de nuestros hermanos los Amish, Portosh y Dogosh, jojojo... vale. Realmente interesante de ver ese poblado, gente con sus barbas, sus tirantes, sus bicicletas y sus carros como en 1874. Un nacido en ese año tendría ahora 137 años, interesante... habría visto desde Acorazado Potemkin hasta el final de Perdidos pasando por Princesa por Sorpresa 2. Retomando el tema anterior, mi máxima era conseguir un documento que certificara que realmente estuvimos con ellos, pero fue imposible, preguntamos a una madre que iba con su hijo, creo que no venían del Zara, que si podíamos hacernos una foto con ellos, pero que va, su timidez se lo impidió. También nos quedamos con las ganas de preguntarles qué tal es Harrison Ford en realidad y si es verdad que hizo las escenas complicadas en la película Único Testigo sin uso de dobles, como cuando cogía un vaso y se echaba agua o como cuando la chica le curaba las heridas de bala, eso tenía que doler y él no gritaba en absoluto.


Finalmente abandonamos el poblado sobre las 4 de la tarde y nos quedaba todo el trayecto todavía hasta Lebanon, unas chorrocientas millas y alguna yarda. Fuimos tirando pam pam pam, tampoco pasó nada así interesante, momentos musicales mientras - no soy un superman soy un hombre muy honrado que te quiere enamorarrrrrr uo uoo uooooo uoooo uooo eeeeeee.

¡Ya hemos llegao! Gasolinera super antigua de la Ruta 66, ya no quedaba ni gasolina diesel, de la biodiesel no lo sé, no miré... pero bueno, está guapa, para hacerse una foto a lo Kike San Francisco.


Se nos puso de noche y fuimos tirando millas hasta llegar a nuestro destino, Munger Moss Motel. En el trayecto vivimos la auténtica película taquillera de Hollywood protagonizada por Kurt Rusell. De repente todos los coches se iban metiendo en un carril, comenzaron a hacer una cola, mirabas al cielo y un helicoptero dando vueltas con la luz enfocando al suelo como buscando no sé qué. Muchas luces, humo, whisky y disparos, todo fue muy rápido, uffffffff... no puedo recordarlo, humo, whisky y disparos creo que me lo he inventado, es que fue muy rápido todo, pero sí es cierto que unos 15 coches de policía con sus luces habían atravesado la autopista porque un coche había chocado... vaya pifostio para ná, esa película no dura ni dos semanas en la cartelera.



Al final llegamos al destino y despertamos a la jefa, Ramona. Nos ha recibido un poco ensoñiscá pero bueno, ¿quién no lo está a estas horas? ¿Vosotros? ¿Queréis más? Decidlo alto, ¿queréis más? Pues no, paso, tengo sueño y aquí no hay cerveza. Aunque os daré un bis... que noooooo , que es broma, ale, nos vemos... recuerdos a todos.

Joti.
lunes, 25 de julio de 2011 | By: Luismi

Día 4. Chicago IL - Springfield IL.

Ha llegado el día de dejar atrás Chicago y empezar a quemar gasolina. Con las maletas ya hechas hemos iniciado nuestra búsqueda de lugar de desayuno algo cabizbajos por la despedida de una ciudad que nos ha encantado y por lo desolada que se encontraba en una gris, lluviosa y solitaria mañana de domingo.

Ya con algunos donuts en la barriga nos hemos dirigido a la oficina de alquiler de coches, donde nos ha ocurrido la que probablemente sea una de las anécdotas más memorables del viaje, tanto por cómo se ha producido como por la forma en que va a cambiar nuestro viaje por USA.

Resulta que la chica que nos ha atendido en el mostrador de la oficina, Jasmine, nos ha ofrecido una alternativa al coche previsto. Y dicha alternativa no era un coche cualquiera...

Así es como recuerdan, unas horas más tarde, los protagonistas de la discusión (fue una decisión difícil de cocinar) cómo transcurrieron los hechos:

Jota: "Recuerdo que al principio se me abrió la mente y vi la luz, dije: si el destino nos ha puesto esto aquí, ¿por qué decir que no? Somos tres niños con una maleta cargada de sueños que decieron hacer la Ruta 66 y al tener la oportunidad de hacerlo en un Mustang no lloré porque soy un tío frío, pero casi. Jasmine me ofreció un pañuelo, les dije a mis compañeros de viaje que era la oportunidad de nuestras vidas para recorrer el fucking desierto de Arizona pero no les vi convencidos en absoluto y quise llamar a mi madre. Al final la cosa se solucionó entre Luismi y yo, Susana se fue, no pudo mirar. Yo trataba de convencer a Luismi con el argumento de que sólo eran 50 pavos más cada uno. Noté un brillo especial en su mirada en la cual pude averiguar su respuesta. En ese momento, fui el tío más feliz del mundo".

Luismi: "Como tocapelotas oficial del viaje, mi respuesta fue un breve análisis de las ventajas e inconvenientes de coger el Mustang. Frente a la tentación del descapotable, observé una larga lista de inconvenientes que me impedían aceptar la oferta. Tal fue la duda que quisimos conocer a Logan (el coche, así lo bautizamos) en persona, antes de decidir. Frente al coche surgió el flechazo: con una sola flecha Cupido atravesó mi corazón, el de Logan y el de Joti. Como más adelante veréis en las fotos, el silencio y la cara de Joaquín eran un poema. Cuando los inconvenientes lo pintaban todo de negro, Joaquín agachaba la mirada y se mordía las uñas. Fue entonces cuando al poner la felicidad de Joaquín en la balanza en el lado de las ventajas la aguja se inclinó hacia el sí y yo empecé a convencerme también. Cuando volvimos a Jasmine, Joti y yo éramos los tíos más felices del mundo. Ya no existían inconvenientes y el viaje subía de categoría un número infinito de escalones. Amo a Logan".


Observad la cara de Joti antes y después de decidir "Sí, descapotable".

Susana: "Cuando Jasmine nos vio la cara de pringaos pensó: a estos les meto el Mustang como sea. Yo pensé: no creo que sean tan flipaos de decir que sí. Pensé que con este coche iríamos provocando a la gente para que nos diera una paliza por chulos, ¡como si ya no nos hubieran dicho veces "hijosdeputa"! quise convencerles ofreciéndoles alquilar un coche guapo durante un día para que se hicieran las fotos que quisieran. Al ver que no lo iba a conseguir empecé a verme como Thelma y Louise, pelo al viento y cumplir lo que también era mi sueño silenciado: viajar en descapotable. Me hice la remolona e ideé la forma de compensarme por ceder al frívolo capricho de los chiquillos: en las Vegas iríamos a un restaurante caro. He de reconocer que cuando dijimos que sí a Jasmine me alegré en el fondo de mi corazón: a mí también me había conquistado Logan, ya no me importaba que la maleta viajara con nosotros en el asiento trasero".

Con el vehículo recién adoptado por la familia rutera, nuestro primer destino ha sido de película, concretamente de la película "Solo en casa". Hemos conocido la mansión donde el irrepetible Macaulay Culkin se defendía del asedio de los ladrones.

A la hora de comer, nuestro temor a que Logan sufra daños durante el viaje ha vuelto a aparecer. Ha sido necesario, y desde hoy será ya una rutina, un lugar en el que comer y vigilar a Logan al mismo tiempo. La zona en la que nos ha pillado la hora del lunch no era precisamente Bel Air, de hecho parecía una mezcla entre el Bronx y Ciudad Juárez.

Afortunadamente, ha sido tan solo un paréntesis, ya que el resto de la etapa de hoy ha sido realmente encantadora. Hemos recorrido los tramos de la 66 que transcurren por Gardner, Dwight, Odell y Pontiac. Por brevedad voy a comentar sólo tres cosas. La primera es que en varios de los sitios hemos coincidido de casualidad con la misma familia que "imitaba" nuestro viaje. La segunda es que en Pontiac tuvimos la enorme suerte de encontrarnos en la puerta del museo de la Ruta 66 cerrado (domingo) con vecinos del pueblo con llaves del local y nos han atendido de lujo, una visita guiada exclusiva para nosotros. Por último, en Odell, tanto a la entrada como a la salida, sobre postes de madera en las márgenes de la carretera, hay carteles con partes de bonitos mensajes que leídos seguidos te dan la bienvenida y se despiden respectivamente. A la entrada te reciben con un “Welcome to Odell, A Small Town with a Big Heart Where Everybody Is Somebody” ("Bienvenido a Odell, un pequeño pueblo con un gran corazón donde todo el mundo es alguien").



La llegada al motel de Springfield ha sido nuestra llegada a la meta de la etapa de hoy. Nos esperaba un auténtico museo de la Ruta 66 con habitaciones para dormir. Habíamos insinuado previamente a Joti que el motel era una auténtica basura para que se llevara una sorpresa pero venía durmiendo en el coche y ha reaccionado a cámara lenta. Una rápida visita a un enorme supermercado 24h nos ha provisto de algo de cena y muchísima nueva información sobre los hábitos alimentarios de los americanos. Más sobre este tema en próximos episodios, que da para un libro entero. Hasta mañana, fieles seguidores.

Luismi.