PREÁMBULO: LA HISTORIA DEL DESAYUNO (Omitan la lectura los que no sean golosos)
Esta mañana nos hemos querido hacer los listillos y desayunar en otra cafetería que no fuera la del motel. Creíamos que pronto daríamos con un Dunkin Donuts o Starbucks, ya que son una auténica plaga por aquí, ¡pero no! Íbamos de camino al centro y por más que pensábamos que en la siguiente "cuadra" habría algo que nos cuadrara, esto no ocurría.
Desesperados, hemos llegado hasta Michigan Avenue (como la Gran Vía de aquí) y el primer comercio que he visto ha sido un Tiffany's, así que he dicho ¡ya sé lo que voy a desayunar: DIAMANTES! A los chicos no les ha hecho mucha gracia, así que hemos seguido andando y ya nos hemos encontrado un Cheesecake Factory (bajo la torre Hancock, la tercera torre más alta de Chicago). A punto de morir por inanición, se me han dilatado las pupilas y las papilas gustativas han empezado a segregar los jugos. He visto una cola de golosones como yo esperando a que abriera el establecimiento pero no me ha importado, sólo quedaban 5 minutos para hincarle el diente a una fabulosa tarta. Por fin han abierto y el local ya merece la pena, tiene una decoración entre Gaudí y seta de Pin y Pon, muy chulo. Una vez dentro he visto la vitrina con las tartas y por un momento he pensado: me las jalaría todas, ¿cómo elegir entre la de chocolate Godiva y la de galletas Oreo? Pero al final he fichado una cuyo grosor y espesor me han hablado y me han dicho "¡a mí, cómeme a mí!". Luismi también ha hecho un buen fichaje. No hace falta decir que cuando las hemos probado no cabíamos del gozo, el azúcar ha empezado a correr por nuestras venas, se nos ha espesado la sangre y hemos estado a punto de pillar una diabetes instantánea, mmm, qué ricas, he usado la estrategia de atacar la tarta por sus infinitas capas... y ahora viene lo insólito: no hemos podido acabar las tartas, como lo oís, ha sido físicamente imposible. Así que he sentido lo más parecido a un gatillazo, creo que lo voy a llamar GGG: Gatillazo Gastronómico Gourmet. ¡Qué humillación he sentido cuando el camarero me ha ofrecido una "doggy bag"! Vamos, lo que viene siendo una bolsa "palperro", por supuesto le he dicho que sí. Y aquí tengo, media tarta que no sé cómo ni cuando atacar. Y aquí acaba la historia del GGG.
--- FIN DEL PREÁMBULO SOBRE EL DESAYUNO ---
Tras el copioso desayuno, (por cierto, no he mencionado que Jota se ha atizado unas quesadillas matutinas deliciosas), hemos puesto rumbo a Navy Pier, un muelle junto al lago Michigan con tiendecitas y atracciones para niños, hemos visto el restaurante de Bubba de Forrest Gump, y por culpa del GGG no hemos catado lo que serían unas gambas deliciosas. El paseo merece la pena por las vistas de los rascacielos y el lago, más que por lo comercial. Antes de llegar hemos pasado por una playita donde no hemos podido resistir el cateto impulso de tocar el agua del lago, así que he puesto mis pezuñitas a un milímetro del agua cuando se me ha acercado un "baywatch" para decirme que ni se me ocurra. He flipado y le he dicho: "hey, que no me voy a bañar, sólo quiero tocar el agua" y él me ha explicado que había bacterias, así que me he acojonado un poco y me he quedado con las ganas. Los americanos, como siempre, usando el miedo como estrategia.
Luego hemos cogido un bus para ir al centro, ya nos tenemos controlado el transporte de aquí. Hemos visto más rascacielos chulos y las esculturas de Picasso y Miró. De propina, una escultura llamada "Monument with standing Beast", que la gente de aquí conoce como "Snoopy en una licuadora" y hemos de decir que el parecido es razonable.
Después hemos subido a la Willis Tower (antigua Torre Sears), la más alta de Chicago, las vistas son impresionantes, merece la pena, además tiene unos 4 balconcitos con el suelo transparente. Yo creía que daría impresión meterse ahí pero la verdad es que no me ha dado ninguna impresión, puede que sea efecto del azúcar del desayuno. Luismi sí que ha dado los pasos hacia el balcón más cortitos, como intentando ganar tiempo para prepararse psicológicamente. Lo que nos ha parecido interesante es ver un rascacielos con forma de "Toblerone", un diseño muy chulo, y resulta que es una cárcel donde se puede ver el patio donde juegan los presos al baloncesto, impresionante.
--- INTERRUPCIÓN IMPORTANTE: Mientras escribo estas palabras Luismi se ha atrevido con el trozo de tarta que nos ha sobrado y no os podéis imaginar la cara que ha puesto, pero ha dicho con una lagrimilla "me recuerda a la de mi mami". FIN DE LA INTERRUPCIÓN ---
El siguiente destino era desviarse del centro para ir a un bar irlandés donde se rodó una escena de Ocean's Eleven, así que nos hemos tomado unas cerves y hemos seguido por Milwakee Avenue hasta llegar hasta Wicker Park, un barrio que nos ha recordado a Candem (Londres) por las tiendas y el ambiente bohemio. Había un festival de música independiente cuya entrada valía 5$, así que los hemos pagado y hemos entrado. Imaginaos una gran calle cortada por dos extremos y un escenario en cada extremo. Por medio había puestecitos de hippies, comida y bebida. Hemos salseado el ambiente y nos ha parecido muy agradable. Cuando ya no sabíamos qué hacer hemos visto a unos chavales en un balcón pasándoselo bien y nos ha dado envidia, así le hemos echado un morro impresionante y desde abajo les hemos pedido que si nos dejaban subir a echar unas fotos. Aún no me lo creo, el dueño nos ha dicho que sí y nos ha invitado a subir, hemos estado hablando con un controlador aéreo y una azafata japonesa, un chico que el año pasado estuvo en España en los San Fermines.
Hemos podido constatar una vez más la amabilidad de esta gente, y otra vez que sí conocen España, nada que ver con los prejuicios que llevábamos.
Lo único malo ha sido salir del festival, imaginaos un concierto de U2 (aunque no he estado, me lo imagino) y que la salida está justo detrás del escenario y que no hay laterales en el escenario. Hemos salido empapados de sudor: nuestro y de miles de personas sudorosas, ¡muy agradable!
Lo último del día ha sido probar la famosa Deep Dish Pizza de Chicago, una pizza con masa gruesa en forma de plato y bien cargada de relleno, buenísima.
Mañana nos despediremos de esta magnífica ciudad.
Susana.
9 comentarios:
Chicos, que mal que lo estais pasando....Suerte en vuestro siguiente destino. Besoss.
Paula.
jajaja, gracias, Paula. Por cierto, hoy nos han confundido con Argentinos. Un beso!
Primaaaaaaaaaaaaaaaa...no sabiaa si escribirlo pora quí o por face..peroo..SOY APTA :)
El gesto de llevarte los restos en una bolsa hace que me sienta muy orgullosa de ti. La tercera foto me da vertigo!!!!
Aurora
Enhorabuena, María! ahora a por el práctico. Suelo mirar primero el blog, pero si es algo personal lo puedes escribir por facebook.
Jejeje, Auro, no sabes qué humillación fue lo de no poder con la tarta para una golosa como yo.
Ay nena q envidia me dais! Except por la aglomeracion del concierto....
Un abrazo enoooorme a los 3.
Alejandra
dddd
Compruebo que seguís "sufriendo" -es lo que procede-. El episodio y relato de la tarta inacabada (Susana: ¡estás desconocida!) me ha hecho ir al frigorífico a ver qué había de dulce,... para compensar.
Ya podéis estar contentos de que los americanos os traten como europeos: ¡vosotros sois 'blancos'! Es que si os tratan aunque fuera con una mínima indiferencia, llamo a mi amigo Barack, (que es de Chicago, aunque viva en una casa grande pintada de blanco, en Washington), y los pone firmes.
Muy bien, Susana.
Pero controla el azúcar,... no sea que te cobren más... en el viaje de vuelta,... por el peso,...
Las fotos, bien colocadas y que hacen como si estuviéramos en Chicago de toda la vida.
Ánimo, pues, mañana que emprendéis una nueva singlaurda.
Juan, no sabemos si vamos a engordar mas por el azucar o por la grasa!!
Publicar un comentario