domingo, 4 de septiembre de 2011 | By: Susana

Día 23. Los Angeles CA (II).


Hoy hemos vuelto a ver otra atracción turística que nos recuerda a Venecia (tras la reproducción de Las Vegas). De hecho, la playa donde estamos es Venice y el nombre no es casual, se llama así porque se construyeron unos canales al estilo de Venecia, lo que le dan un aspecto muy coqueto al barrio.


Tras visitar el que ya consideramos nuestro barrio, nos hemos ido al barrio de nuestros primos, o sea, Bel Air. Hemos estado callejeando con el coche, pero las vallas y vegetación que rodean las mansiones son tan altas que no podemos olisquear nada. Así que hemos ido a Beverly Hills, a ver qué podemos sopar. Este barrio es más bonito porque se ven las casitas y nos recuerda mucho a una serie que veíamos todos de adolescentes, venga ¡reconoced que vosotros también la veíais!


Para completar el paseo hipermegapijo, me he empeñado en pasar por Rodeo Drive, lo cual ha supuesto media hora de atasco. Por lo que me han penalizado y no he podido ni asomar la pezuña para decir que he pisado Rodeo Drive. Así que me he conformado con echar fotos desde el coche. Eso sí, estábamos totalmente integrados con el paisaje con nuestro descapotable rojo. Si no fuera por Logan pareceríamos una panda de arrastrados mirando escaparates con cara de pobres. Es broma, incluso con Logan lo parecíamos. Excepto Luismi y su rechinar de dientes mientras conducía y enfurecía, esta vez no sólo por los atascos sino por haber entrado como un ratoncito de laboratorio en un laberinto de tiendas de lujo y derroche. Creo que ha llegado a pisar al acelerador a fondo por primera vez en el viaje.


Luego hemos ido de nuevo a Hollywood para hacernos las fotos con el mítico cartel de Hollywood. No ha sido tan romántico como la imagen que todos tenemos de contemplar la ciudad de Los Ángeles desde lo alto sentados en la H de Hollywood. De hecho, las fotos se hacen desde bastante lejos y con zoom, por lo que todo ha quedado en una friki-sesión de poses con un decorado famosísimo.


Luismi y yo hemos hecho otra escapada gastronómica y hemos ido a uno de los restaurantes de Gordon Ramsay. A mí me hacía ilusión porque estoy enganchada a su programa "Pesadilla en la Cocina". Nos hemos tomado el té como un concepto nuevo, tal y como intentaba explicarnos el camarero. Aunque creo que no ha conseguido que deseáramos entrar en el club de los que toman té como nuevo concepto. Lo que acompañaba al té si que era original y estaba muy bueno.


Después hemos pasado por la puerta de la sala de conciertos Viper Room, que perteneció a Johnny Depp durante años y donde murió River Phoenix y trabajó el cantante de los Counting Crows. Allí han tocado los más grandes y lo siguen haciendo, por ejemplo, la semana anterior había tocado Slash. En un descuido, Luisa y Jota desaperecen de nuestra vista pero a los cinco minutos se abre la puerta del Viper Room y nos dicen que pasemos, allí estaban los dos con los socios del local. Estaba todavía cerrado y nosotros cuatro dentro, por lo que nos podían haber sacado los hígados y los pulmones para recuperar alguna leyenda decrépita del rock, pero en su lugar nos han regalado entradas para el concierto de esta noche. Suena a trola pero nosotros también nos hemos quedado de piedra de la suerte que hemos tenido. Llamadnos hijos de puta otra vez si queréis, después de estar en el Viper Room estamos inmunizados.



Eufóricos, Jota y Luisa no pueden aguantar y deciden quedarse por allí hasta que llegue la hora del concierto. 
Luismi y yo volvemos a casa, cogemos las bicis y nos vamos por el paseo de la playa de Venice hasta Santa Mónica. Llegamos al muelle, que nos suena porque lo hemos visto en algunos de los episodios más emocionantes de Los Vigilantes de la Playa. Y allí en mitad del muelle vemos un 66 bien grande, dejamos las bicis y subimos para abrazarnos a la señal del final de la ruta ¡lo conseguimos! Hacemos cola para la foto de rigor tras una pareja de recién casados.


Unos metros más allá, detectamos un kiosko de souvenirs de la Ruta 66 y decidimos comprar unos imanes. Cuál ha sido nuestra sorpresa al comprobar que los imanes costaban 4 dólares y las tasas eran una megafollada de oreja por parte del último follaorejas de la ruta, el dueño del kiosko. No importa que le dijeras que conoces todos los datos, él te los cuenta igualmente. Por cierto, que conste que lo de follaorejas lo digo con todo el cariño del mundo, pero es que es así y forma parte de la ruta 66, los diversos personajes de la ruta te tienen que contar un poco de su historia, si no, no estás haciendo la auténtica ruta 66. Tenemos la sensación de estar conociendo a personajes históricos.


Anestesiados por el rollo que nos está contando, llegamos a despertar cuando nos dice que si hubiéramos recopilado más firmas de personajes, nuestra guía se habría revalorizado... ¡qué pardillacos! No se nos había ocurrido, pero tampoco la habríamos vendido luego, estos recuerdos no tienen precio. No llevábamos la guía encima para que él nos dedicara la última página por lo que hemos quedado para mañana aun sabiendo que nos iba a costar otra perforación de la membrana timpánica.


Cuando ya nos habíamos hecho a la idea de que Luismi y yo íbamos a cenar tranquilamente con la familia, nuestro teléfono ha sonado y la voz de Joti nos ha urgido a volver al Viper cuanto antes, que estaba siendo memorable. Resulta que Joti estaba triunfando más que Jesulín delante de un micrófono. Los Angeles estaba siendo inundada por el tsunami Joti, que se ha hecho amigo de todos los camareros, seguratas, bandas de música y clientes. Creo que la camiseta del Viper Room que se ha comprado le ha convertido en relaciones públicas de honor.


Lo más curioso de este momento ha sido contemplar cómo algunos personajillos que quieren dar el salto a la fama simplemente se dejan ver fuera del Viper y hablan con la gente para presumir de curriculum. Uno de ellos imitaba el look de Mick Jagger y, aunque tenía cierto parecido, ha hecho gala de su patetismo cuando nos ha enseñado una carta de recomendación de Obama, ¡que casualmente llevaba en el bolsillo! El Jagger made in China se echaba pulsos con el subcampeón de Operación Triunfo de Paraguay, un "chico" de 40 años que estaba convencido de que la fama estaba a punto de llamar a su puerta y nos transmitía totalmente eufórico todo su conocimiento en forma de breves consejos.

En fin, toda una experiencia que ha suplido nuestra carencia de encuentros con verdaderos famosos. El Viper Room ya ha entrado en nuestra lista de bares preferidos aunque ya no sea propiedad de Johnny Depp.

2 comentarios:

Éric dijo...

in two words... A-MAZING!!!

Me ha encantado vuestra aventura, y me ha animado a hacerla algún día. Os habéis quedado con el teléfono de Logan, gran coche ese!!!

Bueno ya estáis en casa. Susana, espero que nos veamos pronto. Ahora tengo que seguir con los examenes de la uni.

Un abrazo a todos y mil gracias por compartir vuestras vacaciones con aquellos que no han salido de Murcia en todo el verano, y han aprovechado vuestro blog para conocer USA!!!

en dos palabras: UN-MAZINGER!!!

Alejandra dijo...

Joder Tia!!! Q momentazo el Viper y tu colega el follaorejas!!! Hace tiempo q no me encuentro ninguno... Jejeje y hasta se les echa de menos...
Ya estamos tardando en quedar para ver las foticos eh???
By the way, de hoy en adelante voy a ver al chef Ramsey con otros ojos... Es el inventor del nuevo concepto del te!!! Ya me explicaras como va la cosa...
Un besazo

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