El trayecto en ferry dura unos 10 minutos y al llegar te ofrecen una audioguía en el idioma deseado. He de decir que la visita es muy interesante y dura lo justo y necesario para que aprendas muchas cosas y te vayas antes de que empieces a aburrirte. Estos americanos lo tienen todo muy estudiado. Seguro que incluso hicieron un estudio sobre la forma de las pastillas de jabón para que se deslizaran fácilmente de las manos de los presos.
La audioguía te mantiene enganchado como una serie de televisión porque habla de intentos de fuga, presos famosos como Al Capone, asesinatos, revueltas, etc.
Después de esta dosis de historia hemos ido a comer al Pier 39, un muelle que tienen destinado al ocio, con tiendas, restaurantes y un mirador a lo que ya viene siendo una casa okupa de leones marinos. Me explico, parece ser que hace unos años llegaron hasta el muelle algunos de estos animales y encontraron que era un lugar adecuado para quedarse y reproducirse. Como están más o menos protegidos, están a gustico y no se van, y observarlos se ha convertido en parte del ocio en el muelle.
A pesar del buen día que ha hecho, fijaos que no nos quitamos las cazadoras ni bajo el sol. Los veranos aquí son muy frescos. Y con nuestra ropa de abrigo puesta nos hemos dirigido al Golden Gate. Esta vez no ha habido duda, éste es, el rojo, el famoso, el de las pelis. Os dejo también una foto de una muestra de cable usado y cifras sobre el material necesario para la construcción de esta antigua pero todavía maravilla de la ingeniería.
Después de la metedura de pata de esta mañana en el tranvía (nos hemos bajado antes de tiempo por error y nos ha costado una larga carrera a pie para llegar en punto a Alcatraz), nos hemos aprendido bien las líneas de autobús y nos hemos desplazado hasta nuestros dos últimos destinos del día con agilidad, como si fuéramos... ¿sanfranciscanos?
El primero de ellos, las "seven painted ladies", o lo que es lo mismo, las siete damas pintadas, o lo que es lo mismo, las siete casas de estilo victoriano que se veían en la cabecera de la serie "Padres forzosos" para situar la acción en San Francisco.
El segundo y último, un barrio llamado Haight muy chulo con ambiente modernete, cafeterías y otros locales bastante chic y casas originales con cierto aire hippy. Hemos cenado en una "perretería" recomendada por la guía, que no nos falla nunca. Una mujer simpatiquísima y con muchas ganas de conversación nos ha servido los perritos y nos ha sugerido comérnoslos en la cervería de al lado, lo cual ha sido otro acierto.
Ya de vuelta al motel nos hemos despistado un poco andando y pensando que ya no era necesario mirar el callejero porque nos controlamos la ciudad (error), y nos hemos colado en pleno barrio chungo que teníamos marcado con una gran X en nuestro mapa. No hemos oído disparos ni gritos pero el ambiente era de lo más siniestro, con vagabundos y otros seres de aspecto "descuidado" en cada portal. Según Susana, parecía que estábamos en pleno rodaje del famoso vídeo musical "Thriller", de Michael Jackson. Hemos metido un poco el turbo para que no se nos hiciera completamente de noche por allí y hemos sobrevivido. Otra anécdota para la saca.
Luismi.
2 comentarios:
que bonita la visita a la cárcel!!
Después de este viaje no sé qué vais a hacer el año qué viene que esté a la altura!
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